Ejercicio versus dieta para perder grasa abdominal

En julio del 2016 un equipo de la BBC realizó una serie de experimentos para esclarecer tantos mitos que rondan en relación saber cuál es la mejor manera de perder grasa abdominal.

El verdadero problema de la grasa abdominal no es meramente estético, el problema es que tu salud está en riesgo ya que niveles altos en la grasa abdominal incrementan tu riesgo para diabetes de tipo 2 y enfermedades coronarias.

La grasa abdominal se encuentra alrededor del vientre y está compuesta por un lado por la grasa subcutánea, que es la que sabemos que tenemos cuando se puede pellizcar más de una pulgada en el vientre y, por otro lado también está la grasa visceral, que se encuentra alrededor de órganos como el hígado, el páncreas o los intestinos.

Se cree que la grasa visceral es metabólicamente más activa que la grasa subcutánea. Si ganas peso, la grasa se acumula primero alrededor de los órganos y, si pierdes peso, es de ese mismo lugar de donde se elimina el tejido adiposo en primera instancia.

A pesar de ser considerada el tipo de grasa más peligroso para nuestra salud, visto por el lado positivo, es la más fácil de eliminar. La pregunta es ¿cómo?

Como parte de los experimentos impulsados por la BBC, se organizaron básicamente dos grupos. Al primer grupo se les pidió que siguieran comiendo como lo hacían normalmente y, a una parte dentro del primer grupo se le recomendó incrementar su grado de actividad física con rutinas de ejercicio comunes y al resto del primer grupo se les indicó un incremento de ejercicios para la zona abdominal.

En el segundo grupo también se pusieron en práctica dos opciones, a unos se les indicó incrementar el consumo de leche y a otros se les recomendó seguir una dieta regulada poniendo énfasis en el control de las porciones y la supresión de los snacks entre comidas.

Al final del período de prueba los resultados fueron bastante reveladores. El primer grupo, el que siguió comiendo igual pero simplemente incrementó su actividad física, no perdió nada de grasa, pero su estado de salud mejoró considerablemente. En el grupo de los abdominales, no perdieron peso y no mejoraron sus parámetros de salud, pero perdieron centímetros de cintura.

Respecto de los grupos donde se aplicaron cambios en la alimentación, los resultados en el grupo que incrementó el consumo de leche no presentó ningún cambio en el peso ni en el estado de salud. Sin embargo, aunque se les pidió consumir un extra de 400 calorías diarias no aumentaron de peso ni tampoco sus niveles de tejido adiposo.

El ganador por excelencia fue el grupo de la dieta controlada, perdieron peso y centímetros de cintura y a nivel de su grasa se midió una reducción de la grasa abdominal y también se notó una reducción a nivel de la grasa corporal. El punto negativo en el último grupo fue que perdieron masa muscular de sus piernas.

La conclusión de la experiencia fue que si se quiere perder grasa abdominal de una manera saludable y efectiva se debe combinar una alimentación balanceada con una mayor ingesta de proteínas de buena calidad y agregar rutinas de ejercicio.